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Cómo mantener la piel limpia y sana

Piel limpia y sana

Una de las claves para mantener una piel sana y hermosa está en una limpieza adecuada. Es cierto que, después de un duro día de trabajo, lo que más apetece es descansar, pero es necesario dedicar un poco de tiempo a la piel. Nuestro rostro sufre múltiples agresiones durante el día: sol, frio, viento, contaminación, humo de cigarrillos, etc. Ser disciplinada a la hora de mantener una buena higiene facial te ayudará a eliminar las toxinas que se acumulan en el rostro y evitará que aparezcan espinillas, granitos y algunos tipos de dermatitis. Además de tener una piel limpia y sana ahora, podrás prevenir los síntomas del envejecimiento, procurando que estos aparezcan los más tarde posible.

Desmaquillarse.

Para el rostro, utiliza un producto desmaquillante que se adapte a tu tipo de piel (leche limpiadora, gel, crema, fluido, etc.) Aplícalo usando un algodón o una toallita y dando un masaje circular suave. Si lo deseas, también puedes usar agua y un jabón suave. Tras desmaquillarte, usa un tónico o loción que te aporte frescor y luminosidad. Igual que el desmaquillante, aplícalo con un algodón o toallita y dando pequeños toques en tu rostro. Después de seguir estos pasos, aplícate una crema hidratante y nutritiva para la noche.

Utiliza un desmaquillante de ojos específico. Recuerda que la piel de los párpados y del contorno de los ojos es más sensible que la del resto del rostro. Aplícalo suavemente, con un algodón, y con movimientos circulares para estimular la microcirculación sanguínea. Usa un algodón diferente para cada ojo pues así prevendrás que puedas pasar pequeñas infecciones de un ojo a otro.

Exfoliación.

Al exfoliar la piel de tu rostro, eliminas las células muertas y consigues una piel limpia y luminosa. Aunque la exfoliación es necesaria tengas el tipo de piel que tengas, es especialmente necesaria si tu cutis es graso. Eso es así porque de esta manera evitarás que las células de piel muerta obstruyan los poros, lo que puede dar pie a la aparición de granitos e imperfecciones. Al exfoliar de forma regular (una o dos veces por semana en caso de pieles grasa o mixtas y una vez cada quince días en caso de pieles secas) la piel del rostro, la estarás preparando para que la acción de las cremas humectantes, hidratantes y nutritivas sea más efectiva, al tiempo que evitarás la aparición de granitos y puntos negros. El uso regular de cosméticos exfoliantes mejorará la textura de tu piel, le dará una apariencia radiante y firme y favorecerá la retención del agua en los tejidos faciales.

Mascarillas.

Las mascarillas faciales producen un mayor efecto que otros productos cosméticos, pues penetran hasta las capas más profundas de la piel. Usarlas con cierta frecuencia, quizás una vez por semana, es muy recomendable. Existen diferentes tipos de mascarillas faciales: desfatigantes, exfoliantes, limpiadoras, nutritivas, efecto lifting, reafirmantes, antiarrugas, clarificantes, purificadoras… Además, existen mascarillas especialmente preparadas para el contorno de ojos y labios.

Para aplicar una mascarilla facial, primero limpia tu rostro de la forma en que lo hagas habitualmente. Después, extiende la mascarilla por el rostro y cuello, evitando los contornos de los ojos y labios. Permite que actúe durante 20 o 30 minutos. Es conveniente, para que la mascarilla actúe más eficazmente, que la uses en un momento en que puedas estar relajada y tranquila. Elimínala utilizando agua tibia y, después, aplícate una loción tonificante o astringente, dependiendo de tu tipo de piel.