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Consejos para los diferentes tipos de piel: piel grasa

Crema nutritiva noche

La piel grasa se distingue por un exceso de secreción sebácea (componente natural de la capa hidrolípica de la piel que, en cantidades moderadas, cumple un papel protector), su mayor espesor y por la dilatación de los poros. Su aspecto es untoso, húmedo y brillante y tiene tendencia a presentar espinillas y puntos negros, ya que el exceso de grasa puede taponar los poros y favorecer la formación de impurezas. Aunque es más frecuente en adolescentes y menores de 30 años, lo cierto es que puede afectar a personas de cualquier edad.

Las causas que provocan la presencia de un cutis graso son muy diversas: mala alimentación, estados continuos de estrés o ansiedad, alteraciones hormonales, herencia genética, obesidad, etc. No obstante, tener la piel grasa presenta una ventaja: envejece más lentamente, con lo que mantiene un aspecto joven durante más tiempo. Tiene menos arrugas y estas son menos profundas. También es más resistente a las agresiones externas, especialmente las relacionadas con el frio, el viento y el calor.

¿Qué cosas te ayudarán a cuidar tu piel si tienes el cutis graso?

  • Tienes que dar mucha atención a la higiene. Lávate al menos dos veces al día con agua templada y un jabón suave. Se constante y meticulosa. La piel grasa se ensucia con mayor facilidad, por lo que determinadas bacterias se instalan con frecuencia si descuidas tu higiene, con la consabida aparición de granos, puntos negros y otras impurezas. Por la noche, después de lavarte la cara con agua y jabón, utiliza un desmaquillante específico para la piel grasa, de esa manera ambos se complementarán para profundizar en la limpieza de tu rostro.
  • Procura tocarte la cara lo menos posible y, sobre todo, no aprietes los granos, espinillas ni puntos negros. Ten en cuenta que, en muchos casos, la aparición de granitos o puntos negros se debe a una pequeña infección bacteriana. Al manipular los granitos o puntos negros lo que haces es incrementar su actividad y extenderlas por la piel, pudiendo provocar una infección aún mayor.
  • Procura dormir con el pelo recogido y cambiar a menudo la funda de la almohada. Eso ayudará a que disminuya la aparición de pequeñas infecciones por la grasa que queda adherida ella.
  • Para eliminar los brillos de tu rostro, utiliza papel de arroz, pues absorbe muy bien el exceso de grasa.
  • Utiliza cremas hidratantes y/o nutritivas que no contengan aceites. De esta forma evitarás el exceso de brillo en la cara.
  • Si utilizas maquillaje, asegúrate de que son aptos para este tipo de piel, pues si no la piel grasa tenderá a rechazar el maquillaje y a formar una película que no permitirá su correcta fijación.
  • Exfolia tu piel con mayor frecuencia, dos veces a la semana sería lo ideal. En muchos casos, la aparición de granitos se debe a la acumulación de células muertas que impiden la oxigenación y renovación de las capas más profundas de la piel. Al exfoliar tu piel frecuentemente, eliminarás esas células muertas y por consiguiente evitarás la aparición de granitos. No varíes la rutina en verano pensando que perderás el bronceado, se regular.
  • Utiliza mascarillas purificantes y/o tonificantes también dos veces a la semana. Si tienes granos o puntos negros, utiliza mascarillas específicas para eliminarlos, verás que son muy eficaces.
  • Hacer algo de deporte ligero te ayudará a oxigenar tu piel y a disminuir, al menos en parte, la ansiedad y el estrés. También te ayudará descansar bien y dormir las horas recomendadas.
  • Utiliza protectores solares sin aceite y adecuados a tu tipo de piel.
  • Bebe al menos dos litros de agua al día. De esta manera no solo te mantendrás hidratada, sino que también ayudarás a eliminar las impurezas y las toxinas de tu organismo.
  • Sigue una dieta equilibrada. Evita consumir alcohol, azúcar refinado, chocolate o refrescos con azúcar. Incluye en tu dieta mucha verdura fresca de hoja verde y mucha fruta. Otros alimentos que te ayudarán son las nueces, la levadura de cerveza y las judías, pues tienen un alto contenido en vitamina B2. Consume, también, alimentos ricos en ácidos grasos Omega 3, como el salmón, el atún, la soja, las espinacas, las fresas, etc. Algunos alimentos cuyo consumo debes limitar son: el cerdo, los embutidos, el cordero, el marisco y cualquier carne muy grasa. Elimina o restringe al máximo los fritos y la comida “basura”.