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Cómo prolongar el bronceado

Cómo prolongar el bronceado

Una de las cosas que más nos gusta del verano es conseguir una piel morena. Resulta muy atractivo poder lucir un bonito bronceado. Pero seguro que también nos gusta poder lucirlo durante el mayor tiempo posible, incluso días o hasta semanas después de nuestras vacaciones. A continuación te damos algunos consejos que podrás seguir, tanto durante los días en que vayas a tomar el sol, como en los días posteriores a la exposición, para conseguir alargar al máximo el bronceado de tu piel.

Usa una protección adecuada. Como explicamos en nuestra entrada “Lo que debes saber sobre el bronceado”, no todas las pieles son iguales ni poseen los mismos niveles de melanina. Es lo que se denomina fototipo. Es imprescindible que utilices protectores solares adecuados a tu fototipo de piel. De esta forma evitarás quemaduras, manchas y otros problemas que afectarán al bronceado. Toma el sol de forma gradual y evitando las horas de mayor intensidad de radiación solar. No quieras adquirir todo el moreno el primer día. Broncéate poco a poco y te durará más tiempo.

Mantén tu piel hidratada. Durante el verano, y especialmente en el transcurso de tus vacaciones, seguro que en mayor o menor medida te expondrás al sol de forma prolongada. La falta de hidratación se traduce en un aumento de las células muertas, lo que, tras diversas exposiciones al sol, acabará provocando el pelado. Cuando eso sucede, no solo perdemos el bronceado, además no lo perdemos de forma uniforme, con lo que nuestra piel se convierte en una zona de claroscuros que no resulta nada agradable a la vista. Ten en cuenta, además, que el sol provoca ciertos cambios en la piel a nivel celular, entre ellos, la intensificación de la capa cornea. Esa medida de protección provoca que el bronceado desaparezca más rápidamente. Para evitarlo, es necesario que mantengas tu piel correctamente hidratada en todo momento. Después de tomar el sol, toma una ducha con agua dulce y sécate suavemente. Tras esto, aplícate un buen after-sun que te ayude a reestructurar los daños que el sol pueda haber producido en tu piel, además de aportarte hidratación, nutrición y elasticidad. Cada día al levantarte, al acostarte y después del baño o ducha utiliza una crema corporal con un alto factor de hidratación y, preferentemente, que contengan vitaminas C y E y/o aloe vera. Haz lo mismo con las zonas más sensibles, utilizando productos específicos: la cara, el cuello, el escote, etc. Mantén esta costumbre en el tiempo, no solo durante los días en que te estés exponiendo al sol. Si tienes por costumbre hacer tratamientos exfoliantes regularmente, utiliza los que tengan una textura más suave para no agredir en exceso el bronceado. No pienses que la exfoliación eliminará tu bronceado. Si no es muy agresiva, solo eliminarás células muertas e impurezas, con lo que lo realzarás y adquirirá un tono más hermoso.

Autobronceadores. Existe en el mercado una amplia gama de productos autobronceadores de calidad que, bien aplicados, te ayudarán a prolongar la duración de tu bronceado. Usa uno específico para el cuerpo y otro para la cara y el cuello. Comienza a utilizarlos unos días después de terminar la exposición al sol y aplícatelos una o dos veces por semana.

Cuida tu alimentación. Existen diversos alimentos que facilitan tanto la hidratación de la piel, como el bronceado y su mantenimiento. Aunque pueda parecer un tópico, es muy conveniente comer frutas, ensaladas y otras verduras en abundancia. Entre las que te ayudarán a mantener un buen nivel de hidratación se encuentran la alcachofa, la berenjena, la remolacha, el apio o las espinacas. Otras frutas y verduras contienen betacarotenos que estimulan la acción de la melanina y ayudan a obtener y prolongar el bronceado. Entre ellas encontrarás el tomate, la zanahoria, el melón, el melocotón, la sandía, el pepino, la calabaza, el mango o las acelgas. También debes incluir en tu dieta alimentos con alto contenido en vitamina C, pues además de ser antioxidantes y eliminar los radicales libres generados por la exposición al sol te ayudarán a lucir un bronceado más luminoso. Algunos de los más recomendables son: las fresas, la naranja, el limón y el kiwi. Y, por supuesto, bebe agua en abundancia, pues es vital para hidratar, tonificar y mantener la elasticidad de la piel.