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Cómo minimizar los efectos del paso del tiempo

Cómo minimizar los efectos del paso del tiempo

Si existe algo inexorable, es el paso del tiempo. El tiempo pasa sin que podamos hacer nada por detenerlo, y sus efectos se aprecian demasiado pronto en nuestra piel. Comienzan a aparecer arrugas, la piel pierde tersura y elasticidad… Es cierto que no podemos evitar que el tiempo pase, pero sí podemos tomar medidas para minimizar sus efectos en nuestro aspecto. A continuación te daremos algunos consejos al respecto, pero el primero es este: no esperes a que los signos de la edad aparezcan para empezar a cuidarte. No diremos que ya será demasiado tarde, pero habrás perdido un tiempo valioso. Cuanto antes comiences a cuidarte, más retrasarás su aparición y más suavemente aparecerán. Eso no significa que tengas que obsesionarte. Nadie puede parecer joven permanentemente y, en su obsesión por intentarlo, algunas mujeres y hombres terminan por hacerse auténticas barbaridades. Pero lo que si es cierto, como siempre, es que el mejor tratamiento es la prevención.

Adopta hábitos de vida saludables. Nuestro cuerpo se puede comparar a una máquina compleja. Cuando a una máquina se le da un mantenimiento adecuado y se utilizan las piezas, lubricantes y manejo correctos, funciona perfectamente. Nuestro cuerpo responde igual a la forma en que lo tratamos. Si nuestros hábitos son saludables, nuestro aspecto también lo será. Algunos de los factores que envejecen prematura y aceleradamente nuestro aspecto son: el consumo de tabaco, la falta de descanso, la falta de ejercicio, el abuso del alcohol, una dieta poco saludable, etc. Teniendo esto en cuenta, las acciones a seguir son evidentes:

SI FUMAS, DEJA DE FUMAR. Los efectos nocivos del tabaco en la piel son muchos y graves (de hecho lo son sobre todo el organismo, pero no vamos a entrar en asuntos como el cáncer o el enfisema). En anteriores entradas hemos expuesto cómo el fumar perjudica directamente la piel al entorpecer la microcirculación sanguínea, generar multitud de radicales libres, disminuir la cantidad de colágeno que produce el cuerpo, etc. El humo que desprende el tabaco afecta de forma directa a la piel del rostro, congestionándola y dándole una apariencia grisácea/amarillenta y acartonada. Los movimientos que envuelven el acto de fumar provocan la aparición de arrugas en el contorno de los labios y los ojos. Y podríamos pasarnos horas hablando de lo perjudicial de este hábito. Por favor, si no lo has hecho ya, déjalo.

Haz ejercicio de forma regular. Eso no significa tener que invertir varias horas cada día en ir a un gimnasio. Si te gusta y puedes hacerlo, muy bien. Pero si no es así, hay muchas cosas que puedes hacer para moverte. El footing, la bicicleta o incluso caminar a un ritmo rápido son buenos ejercicios para mantener el cuerpo tonificado y en forma. Con treinta minutos diarios mantendrás una buena forma física. Pero recuerda que la constancia es básica. Además, el ejercicio te ayudará a eliminar el estrés y es beneficioso para la depresión. Ambos factores afectan a la rigidez de los músculos faciales y, por tanto, favorecen la aparición de arrugas. Mantenerte ocupada te ayudará a aliviar la tensión.

Dale a tu cuerpo el descanso que necesita. Querer tener una vida nocturna muy activa acaba pasando factura, si no puedes descansar lo suficiente. El cuerpo necesita un periodo mínimo de descanso (se estima que el promedio es de unas ocho horas, que se incrementan si eres muy joven o pueden disminuir al pasar de la mediana edad). Durante el sueño, la piel se regenera y produce más hormonas del crecimiento, que ayudan a mantener la elasticidad de la piel. Además, cuando no se obtiene suficiente sueño, el cuerpo produce un exceso de cortisol, y esta hormona quiebra las células de la piel. La fatiga es muy perjudicial para tu aspecto. Además, es habitual consumir alcohol –a veces en exceso- cuando se sale a menudo por las noches. Este hábito también te perjudicará, pues el alcohol deshidrata tu piel y favorece la aparición de arrugas.

Sigue una dieta alimenticia saludable. Consume a diario frutas y verduras frescas, preferiblemente crudas. Consume especialmente aquellas que te aporten antioxidantes (vitaminas, minerales, etc.), pues eliminan de la piel los radicales libres que la envejecen prematuramente (tienes más información sobre alimentos y sus propiedades en el artículo “Alimentación y belleza: dos conceptos inseparables” de esta sección). Evita consumir alimentos con alto contenido en grasas saturadas y azúcar refinado. Bebe mucha agua, como mínimo dos litros al día. Procura mantenerte razonablemente en tu peso. Engordar y adelgazar mucho o de forma continua perjudica tu piel. Puede provocar flacidez, la aparición de estrías y de arrugas que será muy difícil hacer desaparecer.

Cuida tu piel. Ten cuidado con la sobreexposición solar. Si un poco de sol es beneficioso para la piel, el abuso es muy negativo. Utiliza cremas con protección solar cuando debas estar al aire libre, y especialmente en los meses de mayor intensidad. Ten mucho cuidado con las cabinas de rayos UVA. Su uso excesivo provocará el fotoenvejecimiento de tu piel. La piel se terminará viendo seca, cuarteada acartonada y arrugada.

Esfuérzate siempre por mantener tu piel correctamente hidratada. Utiliza una crema corporal hidratante después del baño o ducha. Recuerda que bañarse o ducharse demasiado (quizás varias veces al día) tiene un efecto contrario en la hidratación de la piel. Hidrata también las zonas más sensibles de tu piel: cara, cuello, escote, contornos de labio y ojos.

Aporta a tu piel un plus de nutrición utilizando cosméticos adecuados para tu tipo de piel. Cuando comiencen a aparecer arrugas, puedes usar tratamientos anti edad. Existen productos muy eficaces que, si bien no hacen milagros, pueden minimizar la aparición de estos signos. Son especialmente efectivos los productos anti edad con los siguientes ácidos naturales: alfa-hidroxiácidos, ácido retinoico (derivado de la vitamina A) y ácido azelaico o nonanodioico, los cuales -se ha demostrado- dan a la piel un aspecto más juvenil. Asimismo, los retinoides, que se derivan también de la vitamina A reducen las líneas de expresión. La idebenona y la enzima Q10 son también poderosos antioxidantes presentes en humectantes faciales. Asimismo, se considera que las cremas con vitamina C pueden elevar la producción de colágeno. 

Desarrolla hábitos de cuidado de tu piel y esfuérzate por mantenerlos: limpieza, exfoliación, uso de mascarillas, etc. Pero no abuses de los cosméticos, úsalos en la forma y cantidad adecuadas. Usar más cosméticos o en mayor cantidad de producto no te aportará nada y puede llegar a perjudicar tu piel. Trata especialmente los contornos de los ojos y labios con productos nutritivos adecuados para estas zonas. Eso retrasará y reducirá la aparición de patas de gallo o líneas de expresión.

Si bien lo más aconsejable siempre es la prevención, una vez que las arrugas se presentan existen algunos tratamientos para disimularlas e incluso eliminarlas. No obstante, se trata de tratamientos generalmente invasivos, por lo que hay que ser prudente y no precipitarse. Estos tratamientos incluyen el uso de sustancias como colágeno, ceramidas, ácido hialurónico, etc. que estimulan la microcirculación y otorgar firmeza a la zona afectada. A continuación te mencionamos algunos de estos tratamientos:

Microdermoabrasión: Es un tratamiento de exfoliación de la piel. Se trata de un micro peeling que va exfoliando la piel con diversas intensidades. Provoca la regeneración celular y el incremento en la producción del colágeno con lo cual la piel queda más suave y favorece la eliminación de arrugas.

Rellenos: Son tratamientos seguros y naturales prácticamente indoloros, si bien existen varios tipos de rellenos; los más frecuentes con los rellenos de colágeno y ácido hialurónico que son aplicados a través de una aguja por debajo de la superficie de la piel y tienen como objetivo reducir arrugas, rellenar surcos y/o aumentar el volumen. La diferencia entre el relleno con colágeno y el ácido hialurónico radica en la duración del mismo. El colágeno es reabsorbido por el cuerpo en 3 meses aproximadamente, por lo cual hay que repetir su aplicación con mayor frecuencia. El ácido hialurónico en cambio, tiene una mayor duración, aproximadamente 6 meses, por lo tanto su aplicación es menos frecuente. El colágeno y el ácido hialurónico también pueden aplicarse en forma conjunta aproximadamente 2 veces al año para mantener el resultado.

Dermoabrasión: Se trata de un proceso quirúrgico que debe ser realizado por profesionales (dermatólogos, cirujanos plásticos) ya que se realiza bajo anestesia general. Se utiliza un instrumento que actúa como una lija eliminando así la piel vieja y llegando a las capas inferiores de la piel nueva.

Peeling: El peeling es un tratamiento médico que consiste en la eliminación de las distintas capas de la piel, a través de la utilización de diferentes productos químicos que provocan la exfoliación de la piel para favorecer la renovación de las capas superficiales de la misma. Para las arrugas se utilizan generalmente el ácido retinoico, glicólico y los alfa hidroxiácidos, entre otros.

Resurfacing o rejuvenecimiento: se trata de una técnica láser que otorga excelentes resultados pero tiene un tiempo de recuperación de 15 días y no se puede exponer al sol durante los 6 meses posteriores a la intervención.

Si decides iniciar alguno de estos tratamientos, asegúrate de que lo haces en un centro de total confianza y que te ofrezca las máximas garantías. Se trata de tratamientos que deben llevar a cabo profesionales debidamente cualificados.

No olvides que el tiempo pasará y, tarde o temprano, los años se reflejarán en tu aspecto. Pero si te cuidas desde ahora y te esfuerzas por desarrollar buenos hábitos, seguirás siendo hermosa a pesar de los años y tu aspecto será radiante.