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Cómo mantener los pies saludables y hermosos

Cómo mantener los pies saludables y hermosos

Solemos esforzarnos mucho por atender a nuestra apariencia: procuramos no tener ojeras, ir bien maquilladas, ir bien peinadas y vestidas, etc. Pero en ocasiones, todos esos esfuerzos pueden ser inútiles si no atendemos una zona que, por desgracia, se suele descuidar, los pies. Unos pies descuidados, con uñas mal recortadas, mal pintadas, con callos o duricias darán sensación de dejadez y de falta de higiene. Por otro lado, lo contrario también es cierto. Unos pies bien cuidados realzarán la belleza del resto de nuestro cuerpo. Teniendo en cuenta que, especialmente en los meses de buen tiempo solemos usar sandalias o zapatos abierto y que si vamos a la playa o a la piscina usaremos chanclas o iremos con los pies descalzos, es necesario que demos atención a esta importante parte de nuestro cuerpo.

Pero, más allá de una simple cuestión estética, no podemos pasar por alto que nos sostenemos sobre los pies. Estos soportan todo nuestro cuerpo y son el medio que utilizamos para desplazarnos de un lugar a otro. Su importancia física y motora debe ser uno de los principales motivos para que hagamos un esfuerzo especial por cuidarlos.

Algo elemental consiste en comprar solo aquellos zapatos que ofrezcan un soporte adecuado para nuestros pies. Aunque queramos que los zapatos sean bonitos, lo primordial es que los pies estén cómodos. Y asegúrate de que son de tu talla. Aunque parezca sorprendente, es habitual usar tallas incorrectas, generalmente más pequeñas, lo que puede causar graves daños y lesiones en los pies. ¿Quieres un buen consejo? No vayas a comprar zapatos por la mañana, sino por la tarde, y si puede ser a última hora. Durante el día los pies se van cargando e hinchando. Es en ese momento cuando debes sentirlos cómodos. De otra manera, los zapatos que compres te apretarán cuando los pies se te carguen.

Si pasas largas horas de pie o, por cualquier otro motivo, sueles tener los pies cansados y doloridos, adopta la costumbre de poner los pies en remojo durante unos minutos al final de día. Utiliza agua tibia y añádele sal gruesa y unas gotas de aceite de lavanda. Al terminar, sécate bien los pies, especialmente entre los dedos, y utiliza algún producto específico para piernas y pies cansados, aplicándolo con un suave masaje. Algunos de sus componentes, como el árnica, el castaño de indias, el aloe o el alcanfor están especialmente indicados para aliviar la pesadez y la inflamación y activar la circulación.

Por la mañana cuando te levantes, por la noche antes de acostarte, y después del baño o ducha aplícate en los pies crema hidratante. Solemos hidratar con frecuencia todo nuestro cuerpo, pero también es habitual descuidar los pies. Los pies suelen tener tendencia a secarse con facilidad, sobre todo el talón, la planta y el empeine. Eso propicia la aparición de durezas y que la piel se cuartee y se agriete. Mantén esas zonas muy bien hidratadas, pues les otorgará suavidad. Si ya tienes los talones resecos, el remedio “de toda la vida” te funcionará. Después de tener los pies en remojo y antes de utilizar una crema desfatigante, ráspalos con una piedra pómez para eliminar las capas gruesas de piel muerta. Después puedes aplicarte la crema antifatiga o una crema hidratante.

No te olvides de proteger tus pies del sol. Generalmente nos aplicamos cremas con protección solar en la cara y zonas expuestas, sobre todo en verano, pero solemos olvidarnos de los pies. La piel de tus pies también requiere esta protección. Sobre todo si utilizas sandalias, chanclas u otro tipo de calzado que los expone al sol o cuando vas a la playa o tomas el sol en cualquier lugar.

Corta las uñas de los pies al menos tres veces al mes (no las dejes demasiado cortas) y, después, límalas para que queden rectas. Evita que al cortar las uñas estas queden en punta o redondeadas. Después, retira las cutículas (no cortándolas, sino empujándolas con un palito de naranjo o similar) y aplica crema hidratante sobre las uñas y cutículas con un suave masaje circular. Después puedes pintarte las uñas. Aplica primero un esmalte de base y después dos capas de un esmalte de color, usando un esmalte de calidad. Esto es importante, pues en ocasiones compramos lacas de uñas que no ofrecen las garantías mínimas que debe exigirse a un artículo que pondremos en contacto directo con una parte de nuestro cuerpo.

Existe un ejercicio muy sencillo, pero muy útil, que seguro que podrás hacer sin problemas. Consiste en andar descalza. Puedes hacerlo por casa o, si tienes algo más de tiempo, por la arena o el césped. Este simple gesto ayudará a activar la circulación de los pies sin la presión que ejerce en ellos el calzado. Si padeces de pies o tobillos hinchados, procura mantener los pies en alto cuando debas estar sentada durante largos periodos de tiempo. Cuando estés en casa, échate sobre la cama y sube los pies apoyándolos en la pared con las piernas estiradas. Aguanta en esta postura al menos durante diez minutos. Otros ejercicios que te resultarán útiles para mantener los pies sanos y bonitos son, por ejemplo, caminar sobre los talones, recoger piedrecitas o canicas con los dedos de los pies o flexionar y girar los tobillos. Realiza gimnasia pasiva, aprovechando cualquier oportunidad para estirar las piernas, apoyarte en los talones y hacer giros con el pie a izquierda y derecha, extendiéndolos y flexionándolos adelante y atrás al máximo. Otro buen ejercicio, que además proporcionará un agradable masaje a tus pies, consiste en hacer circular por la planta del pie una pelota de tenis, empezando por los dedos y siguiendo hacia el talón.

No vamos a entrar en qué hacer si tienes callos, pues tratar estas afecciones corresponde a un especialista. Por ello, si tienes este problema, acude a un podólogo lo antes posible. Además de tratarte te dirá que plantillas o apósitos debes usar para mitigar el dolor hasta que desaparezcan. De la misma manera, si tienes juanetes acude de inmediato al especialista. Pero algo sí debes tener en cuenta, para evitar estos problemas debes cuidar tus pies y utilizar un tipo de calzado adecuado para ti. Si ya los tienes, no utilices tacones altos ni punteras muy estrechas.