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La celulitis. ¿Qué es? ¿Cómo se produce? ¿Cómo prevenirla? ¿Cómo tratarla?

Qué es y cómo se produce. La celulitis es una inflamación del tejido celular. La celulitis o hidrolipodistrofia es una alteración que afecta básicamente al tejido conjuntivo subcutáneo, es decir, a las células adiposas, al tejido que existe entre ellas y a pequeños vasos sanguíneos.

Celulitis

 Comienza por una alteración de la microcirculación, lo que provoca acumulación de agua y sustancias metabólicas que impregnan el tejido conjuntivo formando edemas. Las causas de la aparición de la celulitis son diversas y pueden ser hormonales, estados de estrés, ansiedad, predisposición genética, mala alimentación, sedentarismo, estreñimiento y dietas desequilibradas. Este desequilibrio da lugar a pozos y grumos que recuerdan la  piel de una naranja por su rugosidad e irregularidad. En mayor o menor medida, sobre el 99 % de las mujeres se ven afectadas por la celulitis.

 Las mujeres son las más afectadas por esta afección (se calcula que solo entre el 2 y el 10% de los hombres la padecen) pues los estrógenos favorecen el almacenamiento de grasas y la progesterona retiene el agua, ambos factores determinantes en la aparición de la celulitis. También está ligada a condiciones típicamente femeninas como los ciclos menstruales, el embarazo o la menopausia, situaciones que implican cambios hormonales.


Tipos de celulitis.
No todas las celulitis son iguales. Se puede presentar de diferentes formas y en diferentes lugares. La forma de combatirla dependerá en gran medida del tipo de celulitis que se tenga. Es un error común relacionar la celulitis con el sobrepeso, pero esta afección no está necesariamente relacionada con el exceso de peso. Incluso personas delgadas o con un peso equilibrado pueden sufrir los efectos de la celulitis. Principalmente, la celulitis se instala en los muslos, las caderas, el abdomen y los glúteos. Cabe destacar que la celulitis no representa –de entrada-  ningún riesgo para la salud física, si bien su apariencia resulta poco atractiva y pude incluso causar algún trastorno emocional. Por ello, lo primero que queremos decirte es lo siguiente: no te obsesiones, se paciente y constante y seguro que obtendrás buenos resultados.

Celulitis blanda. Se trata del  tipo de celulitis más común. Se distingue por su flaccidez y un aspecto gelatinoso.  La piel presenta un aspecto ondulado y es suave al tacto. El tejido de la zona donde se encuentra se hunde al tocarlo, no presentando consistencia y se mueve cuando se cambia de postura. Este tipo de celulitis no es, en la mayoría de los casos, dolorosa y normalmente se presenta  en muslos y glúteos. Suele aparecer a partir de los 30/40 años y principalmente en mujeres que no practican deportes o que han tenido cambios muy drásticos de peso. Puede producir, en algunos casos, sensación de pesadez.

Celulitis compacta.  La piel aparece endurecida y consistente. Puede llegar a ser muy dolorosa incluso sin tocar o apretar los nódulos. Se distingue por las perturbaciones de la sensibilidad cutánea que produce pudiendo provocar alteraciones de temperatura que causan sensación de calor o frío en las zonas donde se localiza. La piel está sometida a tanta presión cuando se tiene celulitis compacta que en muchas ocasiones aparecen  estrías. Se encuentra mayoritariamente en mujeres jóvenes de estructura robusta.

Celulitis dura. Es un tipo de celulitis que aparece en aquellas mujeres habituadas al ejercicio físico. La piel presenta un aspecto tonificado pero, al pellizcarse, aparece la piel de naranja. Se hace más evidente si aparecen estrías pero no es dolorosa.

Celulitis edematosa. Aunque es más frecuente en mujeres jóvenes, puede aparecer a cualquier edad. Suele localizarse en las piernas y es apreciable a simple vista.

Además de estos tipos, por su extensión la celulitis puede ser localizada o generalizada.

Cómo prevenirla y cómo tratarla

Aunamos estos dos conceptos, prevención y tratamiento, porque en el caso de la celulitis no siempre funcionan los métodos de prevención, pues su aparición depende en ocasiones de cuestiones fuera de nuestro control como la predisposición genética o los cambios hormonales. Pero sí hay una serie de cosas que pueden servirnos como prevención, en algunos casos, y como tratamiento en la mayoría de los casos, como una buena alimentación o evitar el sedentarismo. A continuación detallamos algunos consejos prácticos y diversos tratamientos que pueden ayudarte a mejorar o eliminar la celulitis.

Alimentación sana. Una dieta equilibrada puede ayudarte a mejorar la celulitis, aunque como mencionábamos antes, las causas de su aparición pueden deberse a diversas causas que pueden no tener nada que ver con la alimentación. Ciertos alimentos como la soja, las espinacas, los tomates y el salmón, ayudan a reforzar la piel y reparar el tejido conector. Disminuye el consumo de azúcares y grasas, así como de alimentos ricos en lípidos (mantequillas y carnes rojas) o en glúcidos (dulces y pasteles). Consume preferentemente proteínas procedentes del pescado y los huevos, verduras y fibras vegetales. Puesto que el estreñimiento crónico puede ser una causa de aparición o empeoramiento de la celulitis, ingerir alimentos ricos en fibra es muy recomendable. Por otro lado, una de las recomendaciones que no nos cansamos de repetir, y que resulta imprescindible para la prevención y tratamiento de la celulitis es la de beber suficiente agua. No deberías beber menos de dos litros diarios. Si tienes problemas con la retención de líquidos, evita la sal, el sodio y la caseína de la leche. Una lista de alimentos muy indicados para una dieta “anticelulítica” sería:

Vegetales: frutas frescas, pimientos, tomates, repollo, coles, espinacas. Consumir preferentemente vegetales crudos.

Proteínas animales: pescado, marisco, pollo, pavo y huevos.

Otros: soja, cereales integrales, legumbres.

Algo necesario para mejorar la celulitis es evitar el tabaco y el consumo de alcohol. Estos hábitos hacen que nuestro cuerpo genere toxinas que afectan a la circulación sanguínea y empeoran los depósitos localizados de celulitis.

Ropa. Evita las prendas de vestir muy ajustadas. Para mejorar la celulitis, debes hacer lo posible por favorecer la circulación sanguínea, y la ropa demasiado ajustada hace justamente lo contrario. Es mejor que utilices prendas más sueltas que favorezcan la circulación.

Evita el estrés. Los estados de estrés y/o ansiedad son una de las causas de la aparición o empeoramiento de la celulitis. Resulta evidente que es muy sencillo decir que debe evitarse el estrés o la ansiedad, pero muy complicado conseguirlo. Lo más aconsejable, si tienes problemas serios al respecto, es que acudas a un especialista. Pero, si debido a tu condición emocional o a las circunstancias de tu vida personal o profesional sueles estresarte con facilidad, existen diversas técnicas que pueden ayudarte a relajarte, como el ejercicio moderado, los masajes con aceites esenciales, un baño caliente acompañado de música suave, etc. Procura descansar lo suficiente.

Ejercicio. El sedentarismo es una de las causas que provocan la aparición y el empeoramiento de la celulitis. Es imprescindible el ejercicio para prevenirla y tratar de eliminarla. No es necesario pasar cada día largas horas en el gimnasio, pero sí es necesaria la constancia. Puede ser suficiente unos treinta minutos diarios un mínimo de cuatro días a la semana. Andar rápido, correr, nadar, montar en bicicleta… puedes buscar la forma y el momento que más se adecue a tus gustos y disponibilidad, pero debes moverte. Una buena y sencilla costumbre puede ser dejar de utilizar el ascensor. También puedes hacer determinados ejercicios en tu propia casa que te resultarán muy prácticos. Te mencionamos algunos que te pueden ser útiles:

  • Colócate de pie, con la espalda recta, la cabeza situada en la prolongación de la columna, coloca ambas manos en las caderas para ganar estabilidad.
  • Apóyate sobre la pierna derecha, semiflexionada para no curvarte. Sube la pierna izquierda hacia delante, recta y realiza círculos medianos. Cambia de pierna. Haz varias series de 10 movimientos de cada lado.
  • Sentadillas. Ponte de pie con las piernas juntas. Dobla las rodillas, manteniendo el tronco derecho, y ve descendiendo hasta tocar con los glúteos las pantorrillas. Haz varias series, repitiendo el movimiento unas quince veces. Empieza poco a poco y aumenta el esfuerzo de manera progresiva. Repite el ejercicio con las piernas ligeramente separadas para trabajar la cara interna de los muslos.
  • Colócate a cuatro patas con el punto de apoyo en el antebrazo y sin curvarte.
  • Sube la pierna derecha semiflexionada hacia un lado, a la altura de los glúteos. Debes estar atenta a cargar el esfuerzo en los glúteos y no en la cintura abdominal. Mantén la columna recta. Cambia de pierna y comienza de nuevo. Haz varias series de 10 movimientos de cada lado.
  • Túmbate boca arriba, y coloca la cabeza en línea con la columna vertebral, los brazos en cruz y las palmas hacia el suelo. Coloca las piernas juntas y en vertical. Dibuja unos círculos medianos en el aire, en el sentido de las agujas del reloj. Recuerda que la cadera siempre debe estar en contacto con el suelo y los abdominales contraídos. A continuación, cambia de sentido de rotación. Haz varias series de 10 movimientos de cada lado.
  • Túmbate sobre el lado izquierdo, con la cabeza apoyada sobre el brazo y el otro brazo como punto de apoyo para no rodar. Coloca ambas piernas ante ti en un ángulo de 90°. Sube la pierna superior a 40 cm del suelo y dibuja en el aire las cifras del 1 al 9. Cambia de lado. Haz tres series para cada lado.
  • Rebounding. Este ejercicio consiste en utilizar una pequeña cama elástica redonda, donde se efectúan diferentes movimientos, que consisten no exactamente en saltar, sino más bien en empujar hacia abajo la lona de la cama con los pies. Entre las ventajas del rebounding, destaca que produce el fortalecimiento de la circulación sanguínea, estimula el sistema inmunológico, ayuda a mejorar el equilibrio y la coordinación, y estimula la oxigenación de los tejidos. Asimismo, es un ejercicio que pone en movimiento todo el cuerpo, con lo cual ayuda a quemar una importante cantidad de calorías. Cabe destacar que este ejercicio puede ser practicado por personas de todas las edades y condiciones físicas, y bien realizado, no debería plantear problemas para las articulaciones. A diferencia de otros excelentes ejercicios aeróbicos, el rebounding tiene un efecto sobre el sistema linfático que otros no consiguen, debido a los rebotes, ayudando a su drenaje. Por eso es que ayuda a mejorar la celulitis y a eliminar la hinchazón. Se pueden encontrar en internet diferentes tablas de ejercicios. Evita esta técnica si estás embarazada, durante la lactancia, si tienes problemas de equilibrio, cardiacos o cervicales. Otra importante precaución si te decides por el rebounding, utiliza siempre un sujetador deportivo para no tener problemas con los senos.

 

Anticelulítico

Productos cosméticos. Existen en la actualidad diversos productos con varias texturas que están demostrando su utilidad en la lucha contra la celulitis. Aunque es cierto que los productos anticelulíticos no hacen milagros, combinados con una dieta equilibrada y algo de ejercicio físico pueden ayudarte a mejorar tu figura. No obstante, hay que ser paciente y constante en su uso. Su efecto empezará a apreciarse después de cierto tiempo (normalmente algunas semanas) y siempre que se haya aplicado en la forma y con la frecuencia correcta. Habitualmente, los anticelulíticos deben aplicarse dos o tres veces al día, preferiblemente después del baño o ducha y dando un masaje circular en la zona a tratar hasta lograr una completa absorción del producto. Puede ser muy útil utilizar un guante o masajeador manual o eléctrico para dar más vigor al masaje. Estas reglas suelen ser aplicables a la mayoría de productos anticelulíticos, pero si el que vas a usar acompaña instrucciones del fabricante, síguelas al pie de la letra. Aplica el anticelulítico solo en la zona donde debe actuar, estos productos no tienen un efecto preventivo.

Existen otros tratamientos que deben ser administrados por profesionales cualificados en centros de plena confianza. Antes de decidirte por alguno de ellos, deberías consultar a un buen especialista para decidir cual es el que se adapta mejor a tu tipología. A continuación te mencionamos algunos de ellos:

Ultrasonidos. Esta terapia consiste en lanzar ondas ultrasónicas a la piel y al tejido conjuntivo debajo de ella. Funciona aumentando el drenaje linfático y eliminando la grasa acumulada. Las células de grasa se destruyen por la elevación de la temperatura dentro de ellas. De esta forma se reducen o eliminan por completo los edemas que se producen al padecer esta condición. Una de las ventajas de este tratamiento consiste en que es poco invasivo. Se trata de un sistema muy similar al utilizado en las ecografías. La única sensación apreciable consiste en una suave elevación de la temperatura corporal en la zona. Para hacer este sistema más efectivo se suele acompañar de masajes para movilizar la grasa hacia los ganglios linfáticos y que de esta manera pueda ser eliminada por el organismo.

Drenaje linfático manual. Se trata de un masaje manual suave, con movimientos de rotación y arrastre, que consigue estimular el sistema linfático depurando las toxinas del organismo.

Mesoterapia. Es un tratamiento en el que se inyecta, mediante agujas muy finas, pequeñas dosis de medicamentos (seleccionados en función del tipo de celulitis) en la capa media de la piel llamada mesodermis. La aplicación se realiza en forma directa y local en la zona a tratar. Ofrece varias ventajas, como por ejemplo que ataca a los adipocitos de forma directa, favorece la circulación sanguínea y linfática y sus efectos se notan rápidamente. Las sesiones no suelen durar más de diez minutos. Su inconveniente es que puede doler ligeramente y presentar hematomas y enrojecimiento de la piel. No obstante, estos efectos desaparecen en un par de días.

Cavitación. En este tratamiento, un rodillo inteligente genera microburbujas de vacío de forma controlada. Estas burbujas producen la cavitación, ondas ultrasónicas moduladas en múltiples frecuencias. Las microburbujas tienen un efecto de succión en el tejido conjuntivo destruyendo las células adiposas desde el interior. Dicho de otra forma, las ondas generadas por el rodillo chocan contra las células adiposas destruyendo su membrana y liberando la grasa. Este sistema se acompaña de otras técnicas de drenaje, masaje o mesoterapia para facilitar la eliminación de la grasa y evitar que se reabsorba de nuevo.

Vacumterapia o NIST. Este tratamiento se realiza mediante un compresor que aspira la piel actuando sobre esta y los tejidos subyacentes. Dispone de cabezales especialmente diseñados para obtener una succión controlada con válvulas de seguridad para prevenir cualquier complicación. Se realiza de este modo un masaje no traumático desde el interior hacia el exterior de los tejidos, que ayuda a movilizar los depósitos de grasa, a estimular la circulación y a drenar los líquidos y toxinas retenidos.

Electroestimulación. Es un tratamiento que, a través de corrientes estables o impulsos eléctricos, provoca contracciones musculares profundas, logrando estimular la movilización de los depósitos grasos en las distintas zonas del cuerpo. Las sesiones de electrodos duran entre veinte y cuarenta y cinco minutos. No es un tratamiento invasivo, y además, permite trabajar diferentes zonas del cuerpo en cada sesión, incluso aquellos músculos que es difícil ejercitar con la gimnasia tradicional.  Es muy efectivo para reactivar la circulación sanguínea y mejorar la tonicidad de la piel. No obstante, si bien es cierto que mejora el aspecto de la celulitis, no la elimina, lo cual requiere otros tratamiento complementarios, como masajes, etc. Para que sea efectivo requiere hacerse de forma continua.

Hidrolipoclasia ultrasónica. Se trata de un procedimiento que consiste en la aplicación de una solución salina en las zonas con celulitis localizada. Después se aplican ultrasonidos durante unos quince minutos. El ultrasonido produce termogénesis (genera calor) y quema las grasas. La conjunción del ultrasonido y la solución salina inyectada previamente producen la ruptura de las células grasas y su eliminación mediante la circulación sanguínea y linfática. Es un tratamiento muy efectivo para la celulitis compacta y que no requiere muchas sesiones, pero es un tratamiento caro y no sirve para todos los tipos de celulitis.

Oxigenoclasia. Se trata del uso de oxígeno puro aplicado en las zonas con celulitis. Se introduce de forma controlada el oxígeno en los tejidos con una presión y velocidad constante. El oxígeno penetra entre 0,5 y 1 centímetro por debajo de la epidermis e hincha el adipocito hasta hacerlo reventar y liberar la grasa que contiene. Los resultados son evidentes a las pocas sesiones. No tiene contraindicaciones ni interacciones con medicamentos, si bien  no debe usarse durante el embarazo. Es una buena alternativa a la liposucción.

Láser luciérnaga. Este es un tratamiento de última generación que combina el láser con la presión negativa en forma de succión y la disminución de la temperatura corporal. De esta forma, se desestructuran los tabiques fibrosos que generan la celulitis. Además, logra movilizar las grasas, activando la microcirculación y la producción de colágeno y elastina. Es un tratamiento muy eficaz que consigue resultados duraderos, pero se trata de un tratamiento con un coste muy elevado.

Endermología. Se trata de una técnica no invasiva, de origen francés, para el tratamiento de los tejidos conjuntivos cutáneos y subcutáneos. Es efectivo para cualquier tipo de celulitis y cualquier zona afectada. Fomenta la vascularización, y la eliminación de los desechos, los intercambios intercelulares y la movilización de la masa conjuntiva responsable de la celulitis. Se realiza mediante un masaje mecánico sobre la zona a tratar, utilizando un aparato que dispone de unos rulos motorizados que pliegan las zonas afectadas. Con este masaje, los tejidos grasos se liberan y se drenan las toxinas, disminuyendo de forma gradual la piel de naranja.