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Todo lo que deberías saber sobre la depilación

Si hay un tratamiento de belleza común a la gran mayoría de las mujeres, sin lugar a dudas se trata de la depilación. Y, aunque en principio pueda parecer que se trata de algo simple, la extracción del vello y la cantidad de formas de hacerlo termina conformando un hábito complejo. La búsqueda de una depilación indolora y permanente ha hecho que, en los últimos años, hayan aparecido diferentes sistemas que compiten con los más sencillos y tradicionales.

A continuación trataremos de algunos de ellos, empezando por los tradicionales, como la cera o el afeitado, y pasando por algunos sistemas más definitivos como la depilación láser. También os daremos algunos consejos para que la depilación sea más efectiva y menos molesta o dolorosa.

Rasurado. Se trata de uno de los sistemas de depilación más utilizados, tanto por su comodidad como por la práctica ausencia de dolor. Pero también es uno de los que hay que repetir más a menudo. Aunque puedes hacerlo en cualquier momento y lugar, no es aconsejable rasurarte en seco. Lo mejor es hacerlo después de la ducha o baño. Además, antes de pasarte la maquinilla por la zona que quieras rasurar, debes prepararla. Lo más aconsejable sería utilizar una espuma similar a las de afeitar, para evitar que el rasurado te irrite la piel. Otra opción sería utilizar una crema hidratante en abundancia para que la cuchilla se deslice con facilidad y no quiebre o raspe la piel. No uses jabón para esto, pues el jabón crea resistencia al pasar la cuchilla. Algunas maquinillas poseen una o dos bandas humectantes que la ayudan a deslizarse más suavemente por la piel. Cambia a menudo la maquinilla, pues pierde el filo con facilidad dejando de funcionar correctamente y, además de ser más doloroso el afeitado, puede provocarte pequeños cortes. Siempre, después de haber rasurado una zona, aplícate una crema hidratante. Para evitar los pelos enquistados, que pueden aparecer a consecuencia del rasurado, acostúmbrate a hacer una exfoliación suave tras la depilación. El rasurado puede usarse prácticamente en toda zona del cuerpo, excepto en la cara, y también es mejor evitar la zona genital. Solo una cosa más, seguramente habrás escuchado que al afeitar el vello este crece cada vez más grueso y abundante. Aunque quizás ya los sepas, te lo confirmamos, eso no es más que un mito sin fundamento y totalmente falso.

Cera. La depilación con cera caliente es otra de las más conocidas y más seguidas. Permite eliminar el vello desde la raíz, lo cual alarga el periodo entre depilaciones (puede ir de 3 a 5 semanas), y provoca que el vello pierda fuerza y disminuya su crecimiento. Al aplicarse caliente, la cera penetra en profundidad hasta el folículo piloso, lo que permite sujetar el vello y arrancarlo completamente. Pero para poder aplicar la cera, el vello debe tener una longitud de aproximadamente un centímetro como mínimo. Algunas de sus desventajas son que requiere más tiempo que otros sistemas, que puede no eliminar el vello que queda tumbado sobre la piel y que se tiene que ir haciendo en zonas reducidas, quizás incluso repitiendo el proceso en algunas zonas invirtiendo el sentido de aplicación y arrancado. Además de tratarse de un sistema doloroso, el calor de la cera puede irritar la piel (aunque también puedes utilizar las bandas de cera fría) y provocar enrojecimiento. Debes evitar la cera caliente si tienes problemas circulatorios, la piel extremadamente sensible o irritable, o si tienes problemas de psoriasis o descamación. En estos casos mejor usar la cera tibia o fría. No obstante, puede utilizarse en cualquier zona del cuerpo, aunque el nivel de dolor variará dependiendo de la zona.

Cremas depilatorias. El uso de cremas depilatorias es muy sencillo. Aplicas la crema en la zona que quieras depilar y esperas el tiempo que indique el fabricante (no lo sobrepases pues puede causar quemaduras o irritación). Una vez pasado el tiempo indicado, aplicas agua en la zona y eliminas el vello junto con el resto del producto. Asegúrate de leer bien las instrucciones del producto, pues algunas pieles son muy sensibles y pueden estar contraindicadas. Asegúrate también de que la crema es apropiada para la zona que quieres depilar; no es recomendable usarla en la cara ni en la zona íntima. Lo mejor es que testes el producto en tu piel antes de usarlo de forma más amplia. Si observas algún tipo de reacción alérgica o irritación, deja de utilizarla.

Depiladores eléctricos. Estos aparatos, en apariencia, son similares a las máquinas de afeitar de los hombres, pero solo en apariencia (no se debe confundir con la llamada ‘depilación eléctrica’). Funcionan, no cortando, sino tirando del vello y extrayéndolo desde la raíz a través de discos rotatorios. Algunos de estos aparatos incluyen algunos elementos para mitigar el dolor de la extracción, como placas frías para adormecer la piel, accesorios que incluyen un masaje para preparar la piel, etc. Si decides utilizar este sistema, te mencionamos algunos consejos para minimizar el dolor y proteger tu piel. Cuanto más largo sea el vello, más te dolerá. Por ello, no dejes pasar mucho tiempo entre depilaciones, sobre todo cuando comiences a usar este sistema. Al contrario que con otros sistemas de depilación, no lo uses después del baño o ducha. No conviene que la piel esté húmeda ni preparada con crema hidratante. Durante las primeras sesiones, no expongas la piel al sol al menos durante el día siguiente a la depilación, pues la piel está más sensible y podría ocasionarte irritación, quemaduras y manchas. Cada vez que te depiles, al terminar la sesión, aplícate una crema hidratante en toda la zona depilada. No debe usarse en zonas delicadas como las axilas o zonas íntimas.

Depilación láser. Las dos principales ventajas de la depilación láser son la permanencia de sus efectos y la ausencia de dolor relevante. Este sistema funciona utilizando una luz láser para quemar los folículos desde la raíz impidiendo su posterior crecimiento.  Puede utilizarse prácticamente en todas las zonas del cuerpo, incluido el rostro. Quizás el único inconveniente serio que presenta sea su elevado coste. También hay que tener en cuenta que hay que realizar varias sesiones, dependiendo de la zona y la cantidad y el tipo de vello y que requiere una serie de cuidados posteriores, entre ellos la protección de las zonas depiladas contra el sol (además de no exponerte directamente al sol, debes usar una pantalla total durante cierto tiempo después de cada sesión; los profesionales que te traten te informarán al respecto). Es más efectivo en aquellas mujeres que poseen la piel clara y el vello oscuro. Si ese no es tu caso, quizás sería más efectivo el sistema IPL del que hablamos a continuación. Pueden presentarse algunos efectos secundarios como hinchazón, enrojecimiento, hiperpigmentación, decoloración o quemaduras. No obstante, estos efectos se minimizan al máximo cuando te pones en manos de un buen profesional.

Fotodepilación. Aunque la depilación láser entraría dentro de la denominada fotodepilación, existen otras técnicas de fotodepilación. La más utilizada es la IPL o Luz Pulsada Intensa. El equipo de IPL emite una luz mixta compuesta por muchos tipos de fotones que viajan a múltiples longitudes de onda desplazándose en todas direcciones y siendo redirigida por el filtro que se coloca a la salida del aparato. Básicamente, este comportamiento es lo que diferencia la depilación láser de la fotodepilación IPL. Su eficacia es similar a la depilación láser, pero tiene la ventaja de que puede aplicarse con éxito en tipos de vello o piel en que el láser no es tan efectivo. Su desventaja radica en que es menos preciso que el láser y puede irritar de forma más intensa la piel. Al igual que la depilación láser, puede utilizarse en cualquier zona del cuerpo.

Electrólisis. La electrólisis o depilación eléctrica es, posiblemente, el único medio que realmente es permanente. Mediante una pequeña aguja se penetra en la piel hasta llegar a la zona de nacimiento del vello y se destruyen las células que hacen que este crezca. Aunque puede parecer un sistema moderno, en realidad se viene usando desde hace más de cien años. De hecho, fue inventado en 1875 por un doctor estadounidense. Se trata de un tratamiento doloroso, aunque soportable y, en ocasiones, se efectúa administrado anestesia local. Se puede realizar en todas las zonas del cuerpo, si bien son necesarias bastantes sesiones para obtener resultados apreciables. Por contra puede causar cicatrices apreciables. En cualquier caso, y a pesar de tratarse de un tratamiento definitivo, eso no significa que con la edad u otros cambios en el organismo no pueda aparecer nuevo vello en zonas que han sido tratadas.

Depilación de las zonas íntimas. Existen diferentes tipos de depilación de la zona íntima, pero los más conocidos son la depilación brasileña, la francesa y la americana. Básicamente se diferencian en la cantidad de vello que eliminan y las zonas en que lo hacen. Desde luego, la decisión de depilarte las zonas íntimas es totalmente personal, pero ten en cuenta algunos factores. Si bien, el vello se encuentra en estas zonas como medida de protección, puede resultar más higiénico eliminarlo, aparte de otras ventajas que no vamos a comentar por no tratarse del foro adecuado. Pero ten en cuenta que se trata de una zona muy delicada, así que si vas a hacerlo tú misma, ten mucho cuidado. Cualquier pequeño corte o irritación puede acabar provocando una infección. Si decides hacerlo en un centro de belleza, busca uno que te ofrezca garantías y sea de confianza, tanto por el sistema utilizado como por la higiene de sus instalaciones y equipamiento. Principalmente se utilizan tres sistemas para este tipo de depilación, la crema depilatoria, la cera (un sistema doloroso, teniendo en cuenta la sensibilidad de la zona) y la fotodepilación (láser o IPL).

Depilación y embarazo. El embarazo es una etapa en la cual acontecen una serie de cambios hormonales que afectan en diferentes aspectos. Uno de esos cambios tiene que ver con el vello corporal. Curiosamente, si bien en la mayoría de los casos, el vello corporal tiende a crecer de forma más lenta durante el embarazo, por el incremento del nivel de estrógenos, hay determinados casos en que el efecto es justamente el contrario. Además, existe la posibilidad de que aparezca vello en zonas donde antes no existía (un ejemplo habitual es la línea alba, que va del ombligo al pubis). Durante este periodo, aunque puedes depilarte, has de extremar las precauciones. Quizás el mejor sistema de depilación durante el embarazo sea el rasurado con cuchilla. En este sistema no intervienen agentes como el calor o los productos químicos y, evidentemente, no es nada invasivo. Si te depilas con cera, ten cuidado si durante el embarazo tienes problemas de circulación. Mejor no utilices cera caliente si ese es tu caso pues puede favorecer la aparición de varices. Evita la depilación con cremas, pues contienen sustancias químicas que en algunos casos podrían ser transmitidas al feto. Es cierto que esto no está totalmente demostrado, pero mejor no arriesgarse. La depilación láser no está contraindicada durante el embarazo, pero por la disposición del vello en este periodo, no parece que sea el momento más indicado para llevarla a cabo. Pero si decides hacerlo, evita la depilación láser en toda la zona genital, incluidas las ingles. No estaría de más que, si tienes alguna duda o temor, consultes con tu médico.

Otros aspectos a tener en cuenta. Existen otros sistemas de depilación además de los mencionados (como la depilación con hilo, etc.), si bien hemos tratado los más utilizados. En cualquier caso, no utilices ningún sistema antes de informarte bien sobre su uso y posibles efectos secundarios. Si decides efectuar algún tratamiento depilatorio “definitivo” (escribimos definitivo entre comillas, porque en la realidad ni siquiera los tratamientos con láser o IPL pueden garantizar en un 100% que no vuelva a aparecer algo de vello) es conveniente que consultes previamente a tu dermatólogo. Aunque es lógico que busques aquellos centros que puedan hacerte estas depilaciones de la forma más económica, ese no debería ser el factor determinante al escoger. Asegúrate de que se trata de centros de total confianza. Escoge solo aquellos que garanticen un servicio profesional. El cuidado de la piel es un asunto muy serio y las consecuencias de una mala elección, además de desagradables, pueden acompañarte toda tu vida.