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Líneas de expresión, cómo prevenirlas y cómo suavizarlas

Si hay algo que resulta del todo inexorable es el paso del tiempo. Y, por desgracia, el tiempo deja mella en nuestra piel día tras día. Es posible que hasta cierta edad –sobre todo si te cuidas- no aparezcan signos demasiado evidentes, como arrugas profundas, flacidez, etc. Pero los primeros signos empiezan a aparecer antes de lo que parece. De hecho, en torno a los veinte años comienzan a aparecer las primeras líneas de expresión, esas finas arruguitas que se forman en el entrecejo, en la frente, junto a los ojos o labios y que, con el tiempo, se acaban convirtiendo en arrugas más profundas.

Y no solo eso, nuestro rostro expresa lo que sentimos mejor aún que las palabras. Cuando somos felices, estamos enfadadas, angustiadas, tristes, estresadas o ansiosas, las emociones afloran a nuestro rostro con infinidad de expresiones que, en mayor o menor medida, dejan su reflejo en esas pequeñas (de momento) líneas de expresión.

Básicamente, la aparición de líneas de expresión se deben a tres causas: el movimiento repetitivo de ciertos músculos faciales, la pérdida de colágeno y elastina y la exposición prolongada y continua a los elementos climáticos.

Evitar determinados malos hábitos y, sobre todo la prevención, pueden ayudarte a que aparezcan lo más tarde posible. Pero si ya han aparecido, todavía puedes suavizarlas e incluso en determinados casos eliminarlas.

A continuación te daremos algunos consejos para seguir ambas vías, prevención y tratamiento. Los enmarcamos juntos, pues sirven en ambos casos.

Prevención y tratamiento. Para prevenir las líneas de expresión, el primer consejo es este: empieza cuanto antes. Aunque seas joven y todavía no se aprecien, la mejor táctica siempre es la prevención temprana.

Hidratación. Mantén tu piel adecuadamente hidratada. La sequedad es uno de los factores determinantes en la aparición de las líneas de expresión. Bebe suficiente agua para hidratarte desde el interior, al menos dos litros diarios. Aplica crema hidratante en tu rostro (para tu tipo de piel) dos veces al día. En épocas de clima extremo, como en verano o invierno, puedes necesitar alguna aplicación más.

Radiación solar. Evita el exceso de radiación solar. No te expongas al sol sin la debida protección y evita hacerlo en las horas de mayor índice de radiación. No abuses de las cabinas de rayos UVA. El exceso de radiación solar, sea natural o artificial, provoca la aceleración del envejecimiento (fotoenvejecimiento) y la aparición de líneas de expresión y arrugas profundas. Incluso cuando no vas a tomar el sol, usa cremas con protección solar. Para evitar las arrugas en los ojos, procura llevar gafas de sol. De este modo evitarás entrecerrarlos para protegerlos del exceso de luz.

Alimentación. Consume alimentos con alto poder antioxidante para eliminar las toxinas de la piel y evitar la aparición de arrugas. Escoge alimentos con alto contenido en vitamina A (lácteos, zanahorias, espinacas, melón, albaricoque) y vitamina C (fresas, cítricos, pimientos, brócoli, kiwi). También es conveniente que consumas con regularidad alimentos ricos en grasas del tipo omega 3 y omega 6, como el pescado azul, el marisco, el conejo, la lechuga, la soja, el pepino, el aguacate, las borrajas, las almendras o las nueces entre otros.

Hábitos. Fumar y consumir alcohol (en exceso) son dos hábitos que perjudican seriamente a tu piel, pues causan deshidratación, afectan a la oxigenación y hacen que la piel pierda tersura y elasticidad. Además, los gestos que conlleva el uso del tabaco hacen que aparezcan líneas marcadas en labios y ojos. Y no solamente debes evitar el tabaco, si te es posible, evita ser fumadora pasiva, pues los efectos del humo en el ambiente son tan perjudiciales para el fumador activo como para el pasivo. Procura llevar un estilo de vida calmado, pues el estrés y a ansiedad se refleja rápidamente en el rostro. Procura hacer ejercicio con regularidad y busca aquellas actividades que te ayuden a relajarte.

Descanso. Algo que incide de forma muy notable en la tersura y elasticidad de tu piel es el descanso. Dormir ocho horas diarias es una terapia básica para tu belleza. Procura, además, no dormir boca abajo, pues así presionas la cara y, con la reiteración, provoca que afloren líneas sobre todo en la frente.

Higiene. Lava tu cara dos veces al día con un jabón neutro o suave. Desmaquíllate muy bien todas las noches. Exfolia tu rostro de forma regular y utiliza una vez por semana una mascarilla descongestiva.

Cosmética. En cuanto aprecies cualquier indicio de líneas de expresión, comienza un tratamiento cosmético que nutra e hidrate tu piel. Utiliza productos con la densidad y composición adecuada para tu edad. Hasta los treinta años, son recomendables cremas u otras preparaciones con complejos vitamínicos antioxidantes e hidratantes y activos minerales con formulaciones no comedogénicas. Entre los activos antioxidantes se encuentran las vitaminas C y E, el té verde o la coenzima Q10.      Entre los treinta y los cuarenta conviene comenzar a utilizar cremas antiedad con minerales, retinol, alfahidroxiácidos (ácido glicólico, ácido málico, ácido cítrico, ácido láctico, etc.) y principios similares, destinados a la regeneración celular y a mejorar el metabolismo de la piel. A partir de los cuarenta es muy recomendable utilizar cremas ricas en vitaminas E y C, retinaldehído y pretocoferil, así como ácido hialurónico. Estos principios activos ayudan a la producción de colágeno y elastina y mejoran la turgencia y luminosidad de la piel. Cuando aparecen los primeros signos de la menopausia, es conveniente utilizar productos que aporten un extra de progesterona para atenuar su impacto. Cuida y nutre especialmente los contornos de ojos y labios, pues se trata de zonas extremadamente delicadas y que se resienten en mayor medida de las expresiones faciales.

Tratamientos. Si ya tienes líneas de expresión, puedes optar por algunos tratamientos que son mínimamente invasivos como el peeling, las inyecciones de Bòtox o colágeno, la mesoterapia, la radiofrecuencia, la IPL o el láser. Pero no olvides que el tiempo pasa y no se puede permanecer eternamente joven. En ocasiones, el exceso en tratamientos de este tipo no consigue el objetivo. No olvides nunca que tu rostro es parte de tu personalidad y que puede ser mejor la prevención y los tratamientos tópicos que convertirte en quien no eres.