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Alimentación y belleza: dos conceptos inseparables - 2

Hay una conocida frase hecha que dice: ‘Somos lo que comemos’. Y esta expresión adquiere un significado especial al hablar de belleza. Nuestra piel es un órgano muy sensible a todo lo que ingerimos. Lo cierto es que es uno de los primeros que se altera cuando comemos algo en mal estado, provocando sarpullidos u otras erupciones. De ahí que, si queremos tener una piel radiante, vital, tersa y saludable tengamos que esforzarnos por mantener una dieta equilibrada. Y precisamente esa es la clave, equilibrio. Los excesos nunca nos benefician, y eso aplica tanto a los excesos en los alimentos con altos contenidos de carbohidratos o calorías, como a los excesos en sentido contrario. Es necesario, para mantener nuestro cuerpo sano y en forma, que nuestra dieta sea variada e incluya alimentos que nos aporten todos los elementos que necesita.

En una anterior entrada ya tratamos el tema de la alimentación y su relación con la belleza. Comentamos cuales son algunas de las vitaminas y minerales que la piel necesita para mantenerse saludable. También mencionamos algunos de los alimentos con altos contenidos de estas sustancias y cómo ayudan a conservar tu belleza. En este artículo, ampliaremos la información (que se centró en productos de origen vegetal). Queremos incidir en que no tratamos el tema de la alimentación desde el punto de vista del peso corporal. No se trata de los alimentos que hay que consumir o evitar para adelgazar, sino de conocer cuáles son los que aportan los elementos necesarios para mantener la piel sana.

Mencionamos a continuación, como complemento a la información de nuestro primer artículo, algunas de las sustancias contenidas en diferentes alimentos que tienen un efecto positivo en la piel.

Uvas

Flavonoides. Se trata de pigmentos naturales, englobados en el grupo de los polifenoles,  presentes en los vegetales y que protegen al organismo de los daños producidos por sustancias o elementos oxidantes como los rayos ultravioleta, la contaminación ambiental y otras sustancias nocivas. Se han identificado más de cinco mil flavonoides, presentes en frutas y verduras y en diversas bebidas como el vino, la cerveza, el té negro y el té verde. El organismo humano no puede producir estas sustancias, por lo que debe obtenerlas de la alimentación o en forma de suplementos farmacológicos. Algunos alimentos ricos en flavonoides son la fresa, la naranja, las uvas negras, las espinacas, las remolacha, los pimientos, la cebolla, el aguacate, la berenjena, el plátano, el brócoli y la coliflor, dentro de  una lista bastante extensa.

Ácidos grasos Omega-3. Los ácidos grasos Omega-3 son una forma de grasa poliinsaturada que el cuerpo obtiene de los alimentos. Son conocidos como ácidos grasos esenciales debido a que son importantes para la buena salud, pero el cuerpo no puede producirlos por sí solo, de tal manera que los debe obtener de los alimentos, tales como pescado de agua fría, incluyendo el atún, el salmón y la caballa. Otros ácidos grasos omega-3 importantes se encuentran en los vegetales de hoja verde, aceite de semillas de linaza y ciertos aceites vegetales. Se ha encontrado que los ácidos grasos omega-3 poseen  acciones antiinflamatorias y anticoagulantes, disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos y la reducción de la presión sanguínea. Comprenden el ácido alfalinoléico, el ácido eicosapentaeonico y el ácido docosahexaenoico.

Ácidos grasos Omega-6. Son otros ácidos grasos esenciales. Al igual que los Omega-3 no pueden ser producidos por el cuerpo humano, por lo que deben obtenerse a través de los alimentos. Estos ácidos grasos son necesarios para la formación de las membranas celulares, la formación de las hormonas, el correcto funcionamiento del sistema inmunológico y el funcionamiento de las transmisiones químicas. Además reducen los triglicéridos y disminuyen el colesterol y la presión arterial. Favorecen la fluidificación de la sangre, con lo que mejora la circulación. Usados externamente están indicados en el tratamiento de eccemas, acné y espinillas. Se encuentran en las grosellas, las borrajas, la valeriana, las coles de Bruselas, los ajos, la zanahoria, la soja, las nueces, el aguacate, las pipas de girasol, etc. Comprenden el ácido linoléico, el ácido gammalinoléico y el ácido araquidónico.

Ácidos grasos Omega-9. Los ácidos grasos omega 9 también son muy necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Los podemos encontrar en el aceite de oliva, el aguacate, los frutos secos, etc. Entre los beneficios que aportan, está la reducción del colesterol ‘malo’, sus amplias propiedades antioxidantes, la mejora de los problemas circulatorios como las piernas cansadas y las varices o la reducción de la hipertensión, además de ser un potente antiinflamatorio. Comprenden el ácido oleico, el eicosenoico, el eicosatrienoico, el erúcico y el nervónico.

Y, siguiendo con la ampliación de información ya ofrecida, detallamos algunos alimentos (por orden alfabético) que deberíamos incluir en nuestra dieta y que nos resultarán muy útiles para mantener sana y vigorosa nuestra piel.

Albaricoque. Rico en vitaminas A y C y minerales como el potasio, el calcio y el magnesio, además de betacarotenos y taninos. Nuestro cuerpo convierte la vitamina A en retinol, un potente acelerador de la regeneración celular. Es diurético, con lo que ayuda a prevenir los problemas derivados de la retención de líquidos. Mejora la hipertensión y previene problemas cardiovasculares y degenerativos de la piel. Refuerza el sistema inmunológico.

Alcachofa. Aporta calcio, fósforo, magnesio, potasio, sodio y hierro, así como vitaminas A, B1, B3, B6 y E. Ayuda a combatir los triglicéridos y a reducir el colesterol, favoreciendo la buena circulación sanguínea. Facilita la digestión y regula tanto el estreñimiento como la diarrea, náuseas y vómitos. Es un poderoso antioxidante que ayuda a eliminar toxinas del organismo. Tiene también cualidades diuréticas, lo que ayuda a eliminar el exceso de líquido del cuerpo.

Ajo. Contiene vitaminas B1, B2, B3 y C, además de calcio, azufre, zinc, potasio, cobre y ácido fosfórico. Ayuda a mejorar el sistema inmunológico, es anticoagulante, vasodilatador y depurador. Favorece la buena circulación sanguínea y ayuda a dar flexibilidad a los vasos sanguíneos. También posee cualidades antisépticas, antibacterianas, antivirales y antimicóticas. Es antiinflamatorio e incrementa los niveles de serotonina. Es un poderoso antioxidante, por lo que ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro de la piel. No obstante todo, debe consumirse con moderación.

Alfalfa. Posee un alto contenido en isoflavonas, unos potentes antioxidantes. En su composición también se encuentran minerales como calcio, fósforo, magnesio, hierro y potasio, vitaminas A, B6, B12, C, D, E, K y P y aminoácidos esenciales como la arginina, lisina, treonina y triptófano. Gracias a su composición, su consumo ayuda a reducir la aparición de arrugas. Es un potente diurético, lo que previene los problemas derivados de la retención de líquidos. Además, su consumo favorece el crecimiento y la vitalidad del cabello.

Arándanos. Poseen vitaminas C y E, magnesio, potasio y fibra. Tienen propiedades anticancerígenas, ayudan a prevenir los problemas cardiacos, alivian la artritis y refuerzan el sistema inmunológico. Su potente efecto antioxidante ayuda a prevenir el envejecimiento de la piel.

Arroz. Posee propiedades emolientes y calma la irritación en pieles estresadas. Es eficaz contra los granos, por su contenido en gamaorizanol, un potente antioxidante. Tiene un alto contenido en almidón, pero no contiene gluten. Su cáscara tiene un contenido elevado de silicio, el cual estimula las células que intervienen en la formación ósea y de diversos tejidos. Es rico en vitaminas del grupo B, así como en tiamina, niacina, fósforo, riboflavina y potasio. Es muy recomendable consumir el arroz integral pues en el refinado se pierde la mayor parte de sus nutrientes.

Atún. Este pescado contiene un alto porcentaje de ácidos grasos omega-3, además de fósforo, magnesio, hierro y yodo, así como vitaminas A, B2, B3, B6, B9, B12 y D. Los omega-3 ayudan a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos, haciendo la sangre más fluida y facilitando así la circulación. La vitamina A contribuye al crecimiento y reparación de la piel y las mucosas. La vitamina D favorece la absorción de calcio y su fijación a los huesos.

Cangrejo. Posee un alto contenido en zinc. Este mineral ayuda a combatir las impurezas de la piel, además de ser un potente antiinflamatorio. Colabora en la formación del colágeno y es cicatrizante.

Cebolla. Es rica en minerales y oligoelementos. Posee calcio, magnesio, cobalto, cobre, hierro, fósforo, yodo, níquel, potasio, silicio, zinc, azufre y bromo. También contiene elevadas cantidades de vitaminas A, B, C y E y aminoácidos como el ácido glutámico, argenina, lisina, glicina, etc. Contiene un aceite esencial, el alilo, que posee propiedades bactericidas y fungicidas. La cebolla estimula numerosas funciones orgánicas, pues es diurética, cardiotónica e hipoglucemiante. Reduce la agregación plaquetaria, reduciendo el riesgo de trombosis, así como los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico. Es un retardante del envejecimiento celular, pues sus enzimas favorecen la fijación de oxígeno en las células.

Chocolate negro. Es rico en minerales como el potasio, el fósforo y el magnesio, en vitaminas del grupo B y en flavonoides, unos de los antioxidantes más efectivos que ayudan a reforzar los vasos sanguíneos y los capilares. Los flavonoides también ayudan a la piel a protegerse de los efectos de los rayos UV. También es rico en polifenoles, que además de ayudar a evitar el colesterol, están relacionados con la estimulación de las defensas. Además, contiene teobromina, triptófano, feniletilamina y cafeína, por lo que estimula el sistema nervioso y, consumido con moderación, ayuda a evitar el deterioro cerebral. La feniletilamina es una sustancia que también se produce en el cerebro (la sustancia que se produce cuando se está enamorado) y que, junto con el triptófano es eficaz a la hora de prevenir la depresión leve. Esta misma sustancia, la feniletilamina junto con la teobromina ayudan a equilibrar las hormonas femeninas durante los periodos menstruales.

Conejo. Contiene fósforo, calcio, selenio, potasio, hierro, zinc, magnesio y vitaminas A, B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9, B12, E y K. Ayuda a mejorar el funcionamiento del sistema nervioso, promueve la creación de glóbulos rojos y estimula el crecimiento y la regeneración de los tejidos.

Guisantes. Aportan potasio, calcio, magnesio, hierro, ácido fólico (vitamina B9), vitamina C, genisteína, lecitina y fibra. Ayudan a mejorar la circulación y la salud del corazón. Ayuda a controlar el nivel de azúcar en la sangre. Su alto contenido en magnesio, necesario para la síntesis de las proteínas, le confiere un amplio efecto regenerador celular. Favorecen la tonicidad de los tejidos. La salud del cabello, la piel y las uñas se ve reforzada por el consumo regular de los guisantes.

Hígado de ternera. Posee un alto contenido en zinc. Este mineral es vital para la formación de colágeno. Previene la formación de radicales libres y facilita la absorción de la vitamina A. Es necesario para fortalecer las uñas y el cabello.

Higos. Contienen potasio, calcio hierro y magnesio. Dan vigor al cabello y mejoran el estado general de la piel. La vitamina A de los higos aumenta la regeneración celular. También contienen vitamina C, la cual mejora la apariencia de la piel fotoenvejecida y estimula la producción de las fibras de colágeno y elastina.

Huevos. Contienen vitamina E, un potente antioxidante. Es necesaria para luchar contra los radicales libres y ayuda a proteger los ácidos grasos y a evitar la formación de moléculas tóxicas. Protege de los efectos del envejecimiento.

Kiwi. Posee un alto contenido en vitamina C, de hecho, un kiwi contiene dos veces más vitamina C que una naranja. Esta vitamina es esencial para la nutrición celular y para prevenir la oxidación y el envejecimiento prematuro de la piel. Es indispensable para la producción de colágeno y favorece la barrera protectora cutánea. También contiene vitamina B9 (ácido fólico) que ayuda a la reproducción de las células y los tejidos. Contiene una enzima llamada actinidina que ayuda en el proceso de digerir las proteínas.

Lentejas. Al igual que el resto de legumbres poseen un alto contenido en isoflavonas y cobre, unos potentes antioxidantes. Ayudan a reducir la aparición de arrugas.

Levadura de cerveza. Posee un alto contenido en vitamina C. Esta vitamina es esencial para la nutrición celular y para prevenir la oxidación y el envejecimiento prematuro de la piel. Es indispensable para la producción de colágeno y favorece la barrera protectora cutánea.

Mandarina. Posee vitamina A, vitamina C y betacarotenos. Es ideal como antioxidante, hidratante y reparadora de la piel. Previene el envejecimiento celular y actúa como protectora del ADN.

Miel. En su composición aparecen múltiples vitaminas y minerales. Posee propiedades antiinflamatorias, antialérgicas y anticancerígenas. Favorece la absorción del triptófano, un precursor de la serotonina. Al contener ácido fólico, contribuye a la formación de glóbulos rojos. Por la presencia de ácido ascórbico, magnesio, cobre y zinc, estimula el sistema inmunológico y favorece la creación de anticuerpos.

Naranja. Posee vitamina A, vitamina C y betacarotenos. Es ideal como antioxidante, hidratante y reparadora de la piel. Previene el envejecimiento celular y actúa como protectora del ADN.

Ostras. Poseen un alto contenido en zinc. Este mineral es vital para la formación de colágeno. Previene la formación de radicales libres y facilita la absorción de la vitamina A. Es necesario para fortalecer las uñas y el cabello. También es un potente cicatrizante.

Patatas. Contienen vitaminas B y C, además de fibra, potasio, calcio, fósforo, magnesio y hierro. Facilitan la función digestiva. Tiene un alto contenido en almidón, el cual posee propiedades emolientes y favorece la suavidad de la piel.

Perejil. Posee un alto contenido en vitamina C. Esta vitamina es esencial para la nutrición celular y para prevenir la oxidación y el envejecimiento prematuro de la piel. Es indispensable para la producción de colágeno y favorece la barrera protectora cutánea.

Pipas de girasol. Poseen un alto contenido en vitamina E, considerada uno de los antioxidantes más potentes. Las pipas de girasol son ideales para nutrir y rejuvenecer la piel, así como para eliminar las arrugas. Además, contienen vitamina B1, fósforo, potasio, magnesio y calcio.

Pollo. Además de proteínas y un bajo contenido en grasas, la carne de pollo aporta vitaminas del grupo B, que protegen el sistema nervioso y normalizan las funciones metabólicas, hierro, fósforo, potasio y zinc. Es conveniente evitar la piel y las vísceras. Favorece la formación de los huesos, el buen funcionamiento del corazón y refuerza el sistema inmunitario.

Salmón. Es rico en Omega-3. La acción de estos ácidos ayuda a retener la humedad de la piel, evitando el envejecimiento prematuro. También ayudan a la piel a recuperarse más rápidamente de la exposición a los rayos UV.

Sardinas. Son ricas en Omega-3. La acción de estos ácidos ayuda a retener la humedad de la piel, evitando el envejecimiento prematuro. También ayudan a la piel a recuperarse más rápidamente de la exposición a los rayos UV.

Té blanco. Contiene tres veces más polifenoles, sustancias antioxidantes muy potentes, que el té verde, por lo que es un activo para la lucha contra el envejecimiento prematuro.

Té negro. Es eficaz para combatir la inflamación, el enrojecimiento y el cansancio. Es muy útil como antidiarreico.

Té verde. Contiene un alto porcentaje de polifenoles, lo cual repercute en la elasticidad y la flexibilidad de la piel. Además, por su contenido en flúor, ayuda a inhibir el desarrollo de las bacterias que causan la caries y la placa dental. Además es un poderoso vasodilatador, lo que le ayuda a combatir el acné y aportar brillo a la piel. Evita la destrucción del colágeno y la elastina.

Tofu. Posee un alto contenido en isoflavonas, unos potentes antioxidantes. Ayudan a reducir la aparición de arrugas.

Trucha. Es rica en Omega-3. La acción de estos ácidos ayuda a retener la humedad de la piel, evitando el envejecimiento prematuro. También ayudan a la piel a recuperarse más rápidamente de la exposición a los rayos UV.