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Aliados de la belleza: el Zinc

El zinc es uno de los oligoelementos indispensables para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo (oligoelemento: elemento presente en pequeñas cantidades en los seres vivos, cuya ausencia o exceso pueden resultar perjudiciales para el organismo), de hecho, se le considera el segundo en importancia después del hierro. Pero además, es uno de los minerales esenciales para mantener nuestra piel, cabello y uñas en condiciones óptimas y saludables.

Como todos los oligoelementos, es imprescindible en su medida apropiada. El exceso puede ser perjudicial. Se recomienda ingerir unos 15 mg. diarios.

Propiedades e indicaciones dermatológicas:
Acné. Son muchos los dermatólogos que consideran que la deficiencia de zinc es una de las principales causas de su aparición. El zinc ayuda a regular la actividad de las glándulas sebáceas. El citrato o gluconato de zinc muestra un resultado similar a la tetraciclina en el acné superficial y resultados superiores en el profundo.

Antienvejecimiento. Puesto que facilita la producción de colágeno y la eliminación de toxinas, es muy importante para prevenir el envejecimiento.

Antioxidante. Previene la formación de radicales libres.

Bronceado. Se utiliza como bloqueador solar, pues protege a la piel de los efectos nocivos de los rayos UV. El óxido de zinc es uno de los productos más utilizados como pantalla solar en productos bronceadores, junto con el dióxido de titanio.

Cabello. Fortalece tanto los folículos pilosos como el cuero cabelludo. Disminuye la pérdida del cabello. La deficiencia de zinc hace que el cabello pierda brillo y suavidad.

Cicatrizante. No es posible una correcta cicatrización sin los niveles adecuados de zinc en el organismo. De hecho, es muy recomendable tomar suplementos de zinc antes de una operación para la aceleración de la cicatrización postoperatoria.

Colágeno. El zinc es esencial es la formación del colágeno.

Desodorantes. El óxido de zinc se encuentra en muchos desodorantes, pues elimina el exceso de humedad corporal y evita la proliferación de bacterias, erradicando así el mal olor corporal.

Eccemas. La carencia de zinc es responsable de algunos tipos de eccemas, descamaciones y erupciones cutáneas. El zinc tiene propiedades astringentes, antiinflamatorias y, además, calma la irritación, el enrojecimiento y las erupciones.

Estrías. El zinc aumenta la fortaleza y elasticidad de la piel, lo cual ayuda a prevenir la formación de estrías.

Microdermoabrasión. Se utilizan sales de óxido de zinc para este tratamiento destinado a la eliminación de arrugas poco profundas y líneas de expresión.

Pies. Los polvos a base de óxido de zinc son muy útiles para eliminar el mal olor de los pies.

Psoriasis. Distintos productos que contienen zinc como ingrediente han demostrado tener utilidad terapéutica frente a la psoriasis.

Quemaduras. Por su alto poder cicatrizante se encuentra en productos para el tratamiento de quemaduras, tanto solares como de otros tipos.

Uñas. Evita que las uñas se vuelvan débiles, tengan puntos blancos o se rompan.

Vitaminas. Interviene en la absorción adecuada de las vitaminas A y E, indispensables para una correcta salud de la piel.

El zinc y la salud:
El zinc forma parte de numerosas funciones corporales. Entre ellas están el crecimiento celular, más de trescientas reacciones enzimáticas, entre ellas las relacionadas con el metabolismo de hidratos de carbono, grasas, proteínas y determinadas vitaminas, la cicatrización de las heridas y la eliminación del dióxido de carbono. También participa en la síntesis de la insulina, el ARN y el ADN. Entre sus funciones también encontramos el alivio de alergias, el aumento de la inmunidad contra infecciones bacterianas y la destrucción de determinados elementos tóxicos. El zinc es fundamental para las mujeres embarazadas, pues es imprescindible para el normal crecimiento del feto. Es necesario en la prevención y tratamiento de la esterilidad, la impotencia y el síndrome premenopáusico. Además de lo mencionado, se sabe que el zinc en un componente esencial para nuestro cerebro, pues está involucrado en distintos procesos bioquímicos de síntesis y liberación de neurotransmisores.

Problemas relacionados con la carencia de zinc:
Algunos de los síntomas asociados con la carencia de zinc son los siguientes: retraso en la cicatrización de las heridas, dermatitis, irregularidades menstruales, fatiga, anemia, caída del cabello, pérdida del gusto y la agudeza olfativa, anorexia, diarreas, náuseas y vómitos, fiebre, etc. Algunos estudios también mencionan que la carencia de zinc puede propiciar el aborto espontaneo. El consumo excesivo de café y alcohol suelen disminuir los niveles de zinc en el organismo.

Alimentos con un alto contenido en zinc (subrayamos los que aportan concentraciones más elevadas):
Frutos secos: Almendras, avellanas, cacahuetes, nueces, piñones, pipas de girasol y calabaza.

Cereales: Arroz, trigo, maíz.

Carnes: Hígado y riñones de ternera, carnes magras rojas, cerdo, cordero, aves (especialmente los muslos).

Jengibre.

Legumbres: Lentejas, guisantes, alubias, garbanzos, habas, soja.

Lácteos.

Huevos (especialmente la yema).

Pescados: Sardinas, salmón, pescado en general.

Mariscos: Ostras (tienen la mayor concentración de zinc, de ahí su fama de afrodisiacas, pero su alto contenido en mercurio dificulta su absorción), mejillones, almejas, cangrejos, camarones, langosta.

Verduras: Col, coles de Bruselas, pepino, lechuga, remolacha, espinaca, cebolla, perejil, zanahoria, champiñón.

Frutas: plátanos.

Levadura de cerveza.

Chocolate negro.

Te.

En relación a la absorción de zinc mediante la alimentación para quienes siguen dietas vegetarianas, es necesario comentar que, normalmente, esta dieta no genera carencias si se consumen con regularidad cereales integrales. No obstante, hay algunos factores y sustancias que pueden interferir en la absorción de zinc, eliminándolo de nuestro organismo. La fibra y el ácido fítico impiden la absorción de este mineral. En caso de consumir vegetales que sean ricos en zinc, juntamente con otros que contengan calcio, cadmio o cobre, nuestro cuerpo solo podrá absorber uno de estos minerales, pues existe una ‘competencia’ por su absorción. Es mejor tomar estos alimentos por separado.